Anticipación a las teorÃas forláyicas en la antigüedad clásica
enviado en Historia |Las universalmente aceptadas teorÃas de P.D. Filoster y V. H. Forlay se basaron en unas teorÃas poco conocidas desarrolladas en torno al siglo I a.c. Dichas teorÃas, escritas por un filósofo anónimo se basaban en la ubicuidad absoluta de un ánima intercelular en un espacio mitocóndrico significativo. Dicha ánima interaccionaba subrepticiamente con un ente de sustancia produciendo una yuxtaposición compuesta. Por supuesto, esto es una teorÃa filosófica que no cuadra mucho con las ideas fÃsicas de Forlay. Sin embargo nos encontramos con que en una simildecadencia prosopopeyizada podemos proyectar aquellas ideas antifonales y arcaicas y extrapolarlas. Es decir: El ánima corresponderÃa de forma cruzada a las actuales anisotropÃas forláyicas conocidas debido a su carácter expansivo.
Podemos encontrar también relaciones en los niveles subcáusticos del filostro, llegando incluso a niveles tremendamente secuenciados a través de un exhaustivo análisis; con lo cual podemos deducir que la concordancia entre el logos y el queso de tetilla es extremadamente elevada. En aquella época además en las polis, era muy frecuente la disertación medular activa en consonancia con una relacion protosintética como escribe el gran pensador Kartófeles de Éfeso en sus famosos escritos, las gónadas :
Podemos distinguir unidades subsecuentes de coordinación entre el espÃritu humano y las relaciones entre el panteón olÃmpico donde unas entidades subordinadas distribuyen el proceso mÃstico en el plano moral. Esto lleva a la pregunta suprema del hombre: ¿Quién manejará mi barca?
Kartófeles de Éfeso, Gónadas. 15-49
AsÃ, llegamos a la conclusión de que para los antiguos griegos la condescendencia metafágica tenia claras connotaciones figurativas a niveles disyuntivos en los que se llegaba a mostrar una clarÃsima correlación con las teorÃas de Filoster. Podemos observar como esas entidades subordinadas coinciden claramente con la definición actual de trócola. SIn embargo, estos escritos fueron desechados por filósofos mucho más conocidos, y la iglesia católica prohibió su difusión. Fué cuando por casualidad Francis Thomas Pinkerton, de la universidad de Miskatonic (que trabajaba en un protocolo de transmision de datos por telégrafo) y aficionado a la filosofÃa descubrió unos escritos de Kartófeles, dándoselos a leer a su colega P.D.Filoster, quién, aplicando métodos cientÃficos sentó las bases de la teorÃa Forláyica adaptando racionalmente estas ideas poco perfiladas por importantes filósofos griegos.
