Juguete Forlayano
enviado en Historia |Estaba yo mirando como mi cánido jugaba con uno de sus juguetes cuando me vino a la cabeza el funcionamiento matricial del juguetito en cuestión: fue Lord Bruguindern quien nos ofreció un primer acercamiento a la matricialidad intrÃnseca del óvalo pentacoidal, él abogaba por su implantación a todos los ámbitos de la vida rural.
Este noble inglés al ver como sus criados jugaban en sus ratos libres con el bolondrio (que no es sino el juguete de mi tetrapatido compañero) entresacó la fórmula de su funcionamiento. El bolondrio, también conocido por los eruditos como óvalo pentacoidal, dibujaba unas ondas basadas en el calculo forlayano, que unidas al movimiento filostral de los criados componÃa en el jardÃn una especie de danza raticonada.
No ahondaremos aquà en esos complicados cálculos, ya que conocemos bien de la limitación humana para llegar al completo entendimiento del apasionante campo de los forlayos y los filostros, limitación que se acentúa al tratarse en este caso de una combinación de ambos elementos conjugados con las formas complejas del bolondrio…
La cuestión es que Lord Bruguindern tras complejos cálculos y tras perder a varios de los criados (a los que obligó a seguir jugando durante los 17 dÃas que duró su investigación) llegó a la conclusión que aquel juguete en realidad era una herramienta útil para cualquier labor manual.
Baste decir que durante dos siglos en su finca tan solo se usaban bolondrios de diferentes tamaños para realizar todas las labores de la casa, el jardÃn y las cuadras. Por desgracia, cuando Lord Bruguindern estaba implantando el óvalo pentacoidal en su coche de caballos, un error de cálculo en la filostrosidad del correaje hizo que el bolondrio que planeaba usar fuera demasiado pequeño, con lo que cuando dirigÃa la cabalgadura el excesivo movimiento del bolondrio le hizo caer entre una piara de cerdos que le desmembró, consecuentemente falleció en ese momento.
Sus estudios se conservan en la Biblioteca Nacional de Ortingerdon a la espera que alguien los retome… pero la dificultad que se supone plantean y el hecho de que los mismos estén dentro de un bolondrio de seguridad del que nadie conoce la manera de abrir ha hecho imposible hasta el momento continuarlos, si bien varios cientificos han intentado iniciarlos a partir de cero con pocos exitos de momento.
