El aprovechamiento de las teorÃas forlayanas en el III Reich alemán
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El 9 de Noviembre de 1939, en plena Noche de los Cristales Rotos en Munich , Hans Maulwürfe, un soldado de las SS (siglas de Saponificación SemÃtica) y estudiante de FÃsica en la universidad de BerlÃn, formuló una de las más importantes leyes en el ámbito forlayano conocidas: La ley de Maulwürfe . Según esta ley, todo forlayo que se desplace a la velocidad de la luz se comprimirá según las transformaciones de Lorentz de tal forma que se apepine, lo cual es entretenido de ver y además al chocar contra un flósculo, su antipartÃcula, desprenderá una cantidad de 2Kñ.
Maulwürfe era un fÃsico excelente que podrÃa haber cambiado el mundo si no fuera porque era un acérrimo defensor del NSDAP. Suya fue la idea de colocar en formas geométricas a los judÃos detenidos en los camiones. Estas maniobras fueron observadas por rusos, aliados todavÃa de Alemania, dando origen al popular Tetris varios años mas tarde. También tuvo una idea consistente en emplear un rayo láser filóstrico de odrogobanio sobreexcitado (el primero jamás construido) para fundir la grasa de los condenados a alta velocidad. Sus pastillas de jabón consistÃan en prismas rectangulares en proporción áurea con una esvástica grabada a láser. En palabras del propio Heinrich Himmler:
Maulwürfe? Ah, ja, ese chaval llegara lejos
Durante la guerra ensayó diversas bombas de racimo mediante fractales para que cupieran más explosivos. Como buen alemán era tan metódico que las explosiones formaban dibujos y frases como «Ha ha, ihr brennt». Semejantes sobradas con el enemigo le valieron una amonestación consistente en un tirón de orejas paternal de Hitler. En los últimos años de la guerra trabajó con Von Braun en Peenemünde donde, aparte de subir cafés, se cuenta que diseñó un catalizador ortofilóstrico protocarburado para montarlo en una V1 que hubiera sido capaz de generar una corriente de filostros y otra de su antipartÃcula, el frústulo, con lo cual se hubiera desencadenado una explosión con la fuerza de 10 bombas de hidrógeno. De hecho el aparato en cuestión fue probado satisfactoriamente desintegrando a Churchill (Wiston no, era el nombre de la musaraña mascota de Von Braun) Esto le valió acabar sus dias como vigilante del campo de concentración Dora-Mittelbau por favorecer el holocausto mustélido y por quitarle la gracia a una guerra haciendo que se pudiera destruir el paÃs enemigo de una vez y casi sin coste. Fue juzgado en Nuremberg por todos esos crÃmenes y condenado a 314 años, 15 meses y 9 dÃas, y 20 años más por la escritura del libro «Teo suda y su madre lame». Además le cayeron un par de años más por la muerte de 46 judÃos de forma directa y 458 con su láser.
