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La leyenda de los forlayos sísmicos

Forlayos

Fidy Dice
22 abril 2008

La leyenda de los forlayos sísmicos

enviado en Historia |

Tiempo ha, cuando los fenustrios siderales surcaban los cielos y la superficie estaba colonizada por ceusterios y bugallóridos, una pequeña población de forlayos primitivos se rebelaba contra el Dominio Frustular (posteriormente se convertiría en el Régimen Imperialista Flosculado, pero eso es otra historia).

Armados con simpostes y katanas cuánticas, desafiaron a los líderes de aquel entonces y los amenazaron con llevar a cabo acciones sísmicas que destrozarían los palacios imperiales de los gobernantes de la época. Cabría esperar que solo hubiera un palacio, pero el Dominio Frustular estaba conformado por 17 pseudoemperadores que se autoproclamaban a sí mismos Seres Omnipresentes Supremos Omniscientes y Solapantes (sí, sosos).

El Dominio se dividía en 17 provincias concéntricas que no tenían límites físicos, puesto que ocupaban todas el mismo espacio, pero sí teóricos, lo cual generaba abundantes conflictos a la hora de decidir a quién se le habría de pagar el impuesto floscular.

Una persona podía estar al mismo tiempo en 9 de las 17 provincias (o eso afirmaban los científicos de la época), por lo que la confusión generada entre los ciudadanos era tal que apelaban a los fenustrios para que se los llevaran con ellos.

Siguiendo con el tema, los forlayos decidieron poner fin a una dictadura múltiple solapada con lucha armada, amenazas y guerra de ardillas (precursora de la actual guerra de guerrillas). Los 17 pseudogobernantes se encerraron en sus respectivos hogares y ordenaron a todo el ejército que se encargase de su protección.

Obviamente, solo había un ejército que, pese a recibir la misma orden de los 17, consideró que lo mejor sería dividir sus fuerzas y así satisfacerlos a todos. Esa fue la razón por la que, cuando los forlayos rebeldes asaltaron cada uno de los palacios, solo se encontraron con una decena de soldados que vigilaban activamente la entrada principal. Los forlayos entraron por la puerta de servicio.

Hasta aquí todo había sido normal; sin embargo, los líderes habían utilizado su escaso ingenio para escapar por un túnel secreto que, como todo buen habitante de la zona sabe, conducía al Palacio Central Tentacular, lugar de veneración de falsos dioses y dioses no tan falsos. Haber sido engañados desató la ira de algunos forlayos y las trenzas de otros, por lo que decidieron llevar a cabo sus amenazas sísmicas.

Rodeando el Palacio Central Tentacular, cada forlayo ató su kilométrica melena a la de su compañero, generando una corriente denso-capilar vibratoria que provocó el terremoto más terrorífico de la historia de la Humanidad. El seísmo destrozó el Palacio Central, los palacios imperiales y todas y cada una de las diecisiete provincias, terminando así con los dictadores frustulares y con la represión del pueblo.

Naturalmente, no quedó nadie vivo para contar la historia, así que nunca se sabrá si es verídica o no.

Hay una refracción interfásica a “La leyenda de los forlayos sísmicos”

¿Por qué no dejas filindrular tu imaginación y plasmas tu pensamiento relativístico proyectándolo en un comentario? Tus filostros son de tanta calidad como cualesquiera, así que, ¡forlaya! Transmítenos lo que barruntas

  1. 1 El 22 de abril de 2008, Kartoffel dijo:

    Impresionante, sin duda los experimentos con armas forlayanas durante la IIGM son una nimiedad al lado de estos movimientos sísmicos

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