Las intenciones homicidas del pato de Wichita y el asalto de Garmisch
enviado en Historia, Noticias |Hace poco fue causa de debate la trascendencia de un artículo inciclopédico acerca de Cómo cortarse las uñas de los pies con los dientes mientras se es observado por un pato. Bien, es un fenómeno contrastado y estudiado el aumento de patos homicidas durante los últimos años, como demuestra el siguiente gráfico simplificado del elaborado por el profesor Johann Isotropic del National Institute of Forlayology y publicado en Filostractatus, en el número de abril del 2006:

En un principio, el aumento de los ataques a humanos en torno a la Segunda Guerra Mundial, los aumentos y posteriores disminuciones en algunos momentos, y el increíble aumento de la agresividad de los patos durante las décadas de los 80 y 90 dejaron perplejos a los investigadores. Desde hacía tiempo se sospechaba que los patos eran animales sensibles a las corrientes filostrianas. La hipótesis original que presentó el profesor Isotropic era que esas desviaciones se debían a las variaciones del cociente entre la intensidad global de corrientes filóstricas y la población de patos. Sin embargo, eso no explicaba el pico de 1941 ni la magnitud del aumento del último cuarto del siglo. Pero un audaz lector envió a los tres días otra estadística que encajaba sorprendentemente bien con la publicada:

En efecto, la cantidad de ataques de patos a humanos es directamente proporcional a la potencia (expresada en GÑ o gigafilostros) que aportan las instalaciones de grandes laboratorios trocolares para la investigación forlayana a lo largo del siglo XX. Ello confirma el alto grado de sensibilidad de los patos a las variaciones de las corrientes filóstricas, y se suma al hecho de que la mayoría de estos ataques tienen lugar en las cercanías de instalaciones de alta potencia trocolar (el año pasado, sólo en las inmediaciones del reactor multifase del Wichita Trocoling Forlayizer se produjeron más de medio centenar de incidentes). El mes siguiente vio la luz el estudio corregido y ampliado.
De la gráfica, destacan dos picos notables: el segundo corresponde al ya desmantelado acelerador lineal de Frankfurt, pero el primero esconde detrás una notable historia, que sólo ha podido ser conocida después de que la canciller alemana, Angela Merkel, desclasificara en diciembre de 2005 los llamados ‘documentos de Linderhof’. En ellos, podemos encontrar desde fragmentos del diario de Von Kartoffelstein, el inventor de la trócola y colaborador en los años 20 y 30 de Forlay y Filoster, hasta informes del teniente reservista de la Wehrmacht Maulwürfe, que se encargó de defender Garmisch-Partenkirchen de los insólitos ataques de una escuadra de patos armados.
El origen de este fervor homicida de dichas aves ha de ubicarse en el pequeño pueblo bávaro de Unterammergau, donde Kartoffelstein construyó su último (y más potente) laboratorio de forlayos sobre el territorio germano, que aprovechó Maulwürfe tras la huida de Kartoffelstein. Ello alteró los ciclos circadianos de una pequeña población de centenar y medio de patos, que adquirieron una sed de sangre humana al mismo tiempo que un incremento en su inteligencia. Los lugareños pronto observaron extrañas conductas en los plumíferos, pero el auge de estos ataques se produjo al terminar el invierno de 1942-1943. La noche del 5 de agosto de 1943, un cuartel del cercano municipio de Oberammergau fue atacado por la bandada de patos homicidas, que derrotaron a los reservistas y se hicieron con numerosos fusiles Kar98, ametralladoras MG42, varios Panzerschreck, dos semiorugas, dos Nebelwerfers y un Stuka zu Fuß, con los que bombardearon su próximo objetivo: la guarnición de Garmisch, en ese momento a cargo de otro físico, Maulwürfe.
Tras varias oleadas de ataques durante una semana, la llegada de refuerzos decantó la balanza en favor de los defensores de Garmisch. Ello no impidó que sufrieran numerosas bajas, además de la pérdida de un Tiger y tres Panzer IV por proyectiles de Panzerschreck. El laboratorio (o lo que quedaba de él, pues Von Kartoffelstein se llevó gran parte del material) fue desmantelado y pasó a ser propiedad de Maulwürfe. Pero el excepcional manejo de los lanzacohetes por parte de las aves llamó la atención de los oficiales nazis, que se dispusieron a entrenar patos con el RPzB43, aunque la guerra no duró lo suficiente como para que entraran en acción.

