Más allá de c
enviado en General, Historia |El viaje a velocidades superiores a las de la luz ha sido uno de los sueños más recurrentes de los cientÃficos desde el siglo XX. Un milenio después, el salto hiperespacial mediante telarañas de distorsión forlayanas o burbujas efilostricentes aún no habÃa sido desarrollado, y lo más cercano que existÃa eran los comunicadores hiperespaciales por radiación filóstrica, que eliminaron al fin las exageradas latencias de las comunicaciones interplanetarias que impedÃan jugar decentemente al Universe of Warcraft o seguir una conversación por la fisgona con normalidad. Sin embargo, nada con masa era aún transportable vÃa hiperespacio, y las aeronaves eran incapaces de superar la velocidad de la luz.
En esos tiempos se produjo la invención del primer motor translumÃnico. Todo comenzó con los experimentos llevados a cabo en Anctaredes III por parte de Jens Frusthular Keldon y Wales Tambuc Jörgen acerca de la velocidad de transmisión de los rumores. Tras lustros de estudio, llegaron a conclusiones sorprendentes: la velocidad de transmisión de un rumor es superior a la de la luz. La conclusión a la que llegaron fue que la naturaleza multidimensional de los rumores les permitÃa alcanzar velocidades translumÃnicas. El lÃmite teórico de la velocidad de transferencia de un rumor fue estimado en , que es a lo que parece* tender asintóticamente la gráfica velocidad / presión rumoroidal. Ello permitÃa viajar a velocidades que duplicaban las de la luz, al menos
La Universidad Intergaláctica les proporcionó fondos suficientes para llevar a la práctica el nuevo descubrimiento. Reunieron a un grupo de cientÃficos y periodistas del corazón y se dedicaron a trabajar en el RPE (Rumor-Propelled Engine). Varios prototipos fueron puestos en órbita con bastante repercusión mediática, pero salpicados por diversos fracasos derivados principalmente del uso de combustible no suficientemente enriquecido (es decir, que aún presentaban cantidades crÃticas de hoaxes). Finalmente, el alto coste del refinamiento del combustible rumórico y de diversos componentes del motor, como el disipador de efecto ralentizador mediático o el confinador subacústico, hicieron que fuera inviable económicamente emplear este tipo de motores. Las velocidades translumÃnicas volvieron a quedar vedadas para el uso general hasta la invención del proyector de burbuja forlayano. Pero eso es otra historia aparte, y como tal merece una entrada aparte…
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* algunos cientÃficos discrepan y han afirmado en diversos estudios que ese lÃmite es . Sin embargo, la cantidad nula de fondos destinada a investigaciones rumorológicas tras los trabajos de JFK y WTJ ha impedido verificar la velocidad lÃmite exacta del rumor.
