Medicina filostriana
Los buenos tiempos siempre se acaban, o eso me decía un pastor anglosajón acostumbrado a beneficiarse a sus ovejas. Durante mis inicios como camionera sideral descubrí que no es oro todo lo que reluce, ni todo lo light sabe a light.
Mi sueño era comprarme un camión propio, de estos con faros tintados de malva y el salpicadero rosa palo, pero las resonancias forlayanas de los átomos monetarios (especialmente las de mi cuenta bancaria), me hacían ver que sería una tarea harto difícil. Mi hemisferio cerebral derecho entró en discusión con el izquierdo y evaluaron juntos las posibles soluciones de una manera cuasifilostrópica. Llegaron a la conclusión de que tenía dos opciones claras: dedicarme a la medicina o al atraco a mano armada. Como entrar en la SGAE era bastante jodido, decidí que la mejor opción era ser médico.
Forlayado por Xiana |filostrado en Filostros | 3 Comentarios

ero de habitación era un gigante de metro y medio que (según él afirmaba) había sido encogido por un láser viscoelástico reduccional empuñado por un extraterrestre color lavanda. Se pasaba las horas en cuclillas sobre la cama, practicando saltos teóricos y mascando una tira de papel que recortaba cada mañana del periódico del día anterior. Mis otros compañeros de planta no tenían costumbres tan sanas como las suyas, pero los apreciábamos igualmente.