A veces veo filostros
Durante mi breve pero intensa estancia en la Unidad de Desviaciones Mentales y Psicoadictivas viví una experiencia filostriana única. Mi compañ
ero de habitación era un gigante de metro y medio que (según él afirmaba) había sido encogido por un láser viscoelástico reduccional empuñado por un extraterrestre color lavanda. Se pasaba las horas en cuclillas sobre la cama, practicando saltos teóricos y mascando una tira de papel que recortaba cada mañana del periódico del día anterior. Mis otros compañeros de planta no tenían costumbres tan sanas como las suyas, pero los apreciábamos igualmente.
La enfermera que nos atendía era una mezcla de Morgan Fairchild y Chuck Norris, musculosa pero elegante, y su carácter solía sorprendernos por lo inapropiado que nos resultaba. Llevaba una falda muy corta y ceñida a sus potentes piernas de un metro-quince centímetros (de diámetro) y su idea de diversión era atar de una cuerda a sus pacientes mientras les hacía tararear canciones de Georgie Dann.
Forlayado por Xiana |filostrado en Filostros | 1 Comentario

Después de varias semanas de asueto y trocolaciones con los nativos (he de decir que eran unos nativos muy potentes), tuve una visión: Elvis teñido de pelirrojo tocando una bandurria. Es evidente que era la foca disfrazada, aunque no llegué a verle las aletas. Cual Darwin en las galápagos, aproveché mi estancia en esas islas vírgenes (las islas debían de ser lo único virgen que había por allí) y comencé a desarrollar nuevas teorías evolutivas que generaron una gran polémica en la comunidad científica forlayense.
Una mañana semiapocalíptica con intensas radiaciones forlayeras desperté alojada en un contenedor de desechos frustulares con una foca de Schrödinger (lo juro, era una foca) a mi lado. Inmediatamente supe que no podía continuar con un ritmo de vida tan afistrulado y me levanté con la determinación de redirigir mi camino a la lucha por causas perdidas.