14
Mayo
2008
Tras mis aventuras como legisladora forlayana y la posterior experiencia como imitadora de Félix Rodriguez de la Fuente en las Galápagos, a mi vida le esperaba todavÃa un giro argumental y profesional que no habÃa previsto. Todo comenzó una mañana soleada de Febrero cuando decidà irme de compras a pesar de la lluvia de verano.
Al salir de una tienda de cosméticos donde me compré unas sandalias, me fijé en un periódico cuyo titular más llamativo era: pitufo llorica desencajado tras la filostración de una trócola desde un décimo piso. Al momento me di cuenta de que estaba a punto de encontrarme por tercera vez con mi destino (pituFO lloriCA). Sin embargo, la señal definitiva apareció cuando, al girar una esquina, me encontré con un MacDonalds. Estaba claro: el viejo MacDonald tenÃa una granja, en las granjas hay caballos… ¿y qué comen los caballos? ¡Focas! Todo el mundo lo sabe. Asà que, cuando nuestros caminos se cruzaron por tercera vez, estaba preparada.
Pasaron siete horas y, al amanecer, justo en ese momento en el que el sol termina de ponerse, apareció. Era un precioso cadillac rosa del 57. Me miró, lo miré, me sonrió, le escupà y se formó una bonita amistad. Para los profanos en la materia, os diré que fue una aparición indescriptible. La foca estaba superpuesta a la chapa del coche y solo la podÃa distinguir entre el cromado si giraba la cabeza 198 grados y medio mientras sostenÃa una margarita con los dientes y una peineta con las orejas.
Fue uno de los momentos más intensos de mi vida. El instante en el que aquel magnÃfico camión aplastó a la foca alcanzó tintes orgásmicos. A partir de ese dÃa, me dediqué a conducir esas enormes bestias salvajes que pisotean la carretera como fuesen los amos de la noche (y no me refiero a los canis). El resto de la historia, ya la conocéis.
Nos veremos en posteriores aventuras, forlayos mÃos. Y no olvideis pestañear tras este filostro 
Forlayado por Xiana |filostrado en Filostros |
8
Mayo
2008
Las noches de luna llena ya no son lo que eran. Durante mi post-adolescencia asistà a un congreso cientÃfico en Swazilandia, movida por inquietudes varias (entre ellas el THC y la brujerÃa). Una de mis compañeras estaba a punto de licenciarse en AstrofÃsica y querÃa probar una extraña teorÃa acerca de la gravitación universal y su influencia sobre el pestañeo de los leones de la Sabana. Sin embargo, no habÃa plazas libres para hacer un safari en condiciones, asà que nos apuntamos al XD Congreso sobre Manipulación Macrofilostrópica Colapsante, que tenÃa lugar a tan solo unos cuantos miles de kilómetros al sur.
Nada más llegar, la compañÃa aérea nos avisó de que se habÃa producido una terrible confusión con nuestras maletas y que estaban camino de Hokkaido, asà que el resto de la semana la pasamos vistiendo un saco de esparto y unas sandalias de lino (sÃ, exactamente como lo he dicho).
Con ese aspecto tan ideal de la muerte, aparecimos en el auditorio donde habrÃamos asistido a las conferencias… de no ser porque nos habÃamos equivocado de mes. Deprimidas, desanimadas y hambrientas, nos adentramos en un bosque dominado por resonancias forlayanas y efectos cuasitermoscópicos. Entre el calor, las resonancias y los 3 litros de cerveza que llevábamos encima cada una, nuestro cuerpo comenzó a responder de una forma inesperada.
Una de ellas escaló un Pterocarpus angolensis y empezó a enumerar la tabla periódica a ritmo de Gaudeamus, lo cual desembocó en un desenfreno trocolar sin parangón que atrajo a todos los bichos y demás entes móviles al lugar donde nos encontrábamos. La otra decidió perseguir a una especie de lobo gigante alegando que era un licántropo y que serÃa el mejor amante que tendrÃa nunca. Yo me senté sobre una roca y me quedé dormida.
Al dÃa siguiente, un guarda forestal me despertó con frases indescifrables (guatde jelarllu duinjiar) y se me ocurrió buscar a mis acompañantes. A la chisposa cantarina la habÃan introducido en el maletero del coche para restablecer la calma del bosque, mientras que la acosadora de lobos estaba encerrada en prisión por haber estado a punto de violar a una especie en peligro de extinción. Nunca más las volvà a ver tras eso…
Forlayado por Xiana |filostrado en Filostros |
7
Mayo
2008
Las tres leyes de la bobótica son un conjunto de normas en un espacio de Hilbert esculpidas en la piedra por un tal Isa²c A-sÃ-mev, conocido aun más por su pingoneo en antros cuánticos.
En ese hiloverso, las leyes son “formulaciones matemáticas impresas ( GPL versión Pi ) en los senderos positrónicos del memoricio” de los bobot (lo que hoy llamarÃamos roscón de reyes).
Estas són las tres leyes:
1. Un bobot no debe dañar a un ser humano (forlayer o no) o, por su mÃnima inconstante de Planck, dejar que un ser humano sufra daño troncoanal.
2. Un bobot debe obedecer y obedece las órdenes escritas en basic que le son dadas por un ser humano, excepto si es un humano con bigote que dominó (como cual ficha del mismo juego) cierto pais de una ultradimensión superior, además estas órdenes del humano no serán cumplidas si entran en conflicto con la Primera Ley.
3. Un bobot debe proteger su propia existencia(asi que nada de forlayear cuando pestañea en sitios deshonestos) , hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Existe un ley cero pero eso no lo puedo demostrar por falta de margen en este forlayo.
Forlayado por Raskalakabra |filostrado en Filostros |
30
Abril
2008
Durante mi breve pero intensa estancia en la Unidad de Desviaciones Mentales y Psicoadictivas vivà una experiencia filostriana única. Mi compañ
ero de habitación era un gigante de metro y medio que (según él afirmaba) habÃa sido encogido por un láser viscoelástico reduccional empuñado por un extraterrestre color lavanda. Se pasaba las horas en cuclillas sobre la cama, practicando saltos teóricos y mascando una tira de papel que recortaba cada mañana del periódico del dÃa anterior. Mis otros compañeros de planta no tenÃan costumbres tan sanas como las suyas, pero los apreciábamos igualmente.
La enfermera que nos atendÃa era una mezcla de Morgan Fairchild y Chuck Norris, musculosa pero elegante, y su carácter solÃa sorprendernos por lo inapropiado que nos resultaba. Llevaba una falda muy corta y ceñida a sus potentes piernas de un metro-quince centÃmetros (de diámetro) y su idea de diversión era atar de una cuerda a sus pacientes mientras les hacÃa tararear canciones de Georgie Dann.
Mi vecina de enfrente (recluida por propia voluntad tras la aparición del cadáver de su marido colgado de un árbol por el dedo gordo del pie) era una forlayana conspirante y la cabeza pensante de todo el asunto. Tras abastecernos con un condensador de refluzo piramidal, una lanza orbital y una guirnalda fosforescente, engendramos el plan más diabólico al que se tuvo que enfrentar la enfermera Chorgan.
Utilizando de cebo al gigante encogido, la atrajimos hacia una junta de presión trocolar que hizo saltar todo el mecanismo: la junta movió la trócola, que filistró la lanza, que activó el condensador, que solapó la guirnalda que se deslizó sobre la cabeza de la enfermera maldita. Soy consciente de que fue demasiado cruel y despiadado, pero la situación lo requerÃa y en la Guerra no hay tiempo para contemplaciones.
Ese fue el incidente que provocó el cierre de la Unidad DMP y la expulsión inmediata de todos sus reclusos. Más adelante, me convertirÃa en Doctora en Medicina por la Universidad Forlay, especialista en cardiopatÃas pseudofrustulares y forlerayismos crónicos, pero eso no sucederÃa hasta mi tercer encuentro con la foca, que filostraré otro dÃa.
Forlayado por Xiana |filostrado en Filostros |
25
Abril
2008
Forlayado por MiGUi |filostrado en Filostros |
15
Abril
2008
Si habéis leido mi anterior filostro, recordareis con cariño/asco/pavor la anécdota de la foca de Schrödinger que se encontraba (o no) dentro del contenedor de basura en el que acabé frustulada una tarde indecente de sabe FSM qué mes. No se trató de un hecho casual, por supuesto. Era la primera vez que la veÃa, pero no fue la última. A dÃa de hoy, esa soberbia (por lo altiva que es) y oronda foca ha intervenido en tres momentos importantes de mi vida. El primero fue el que me encauzó hacia la legislación filostriana, por lo cual le estuve fervorosamente agradecida hasta que decidà abandonarla. SÃ, lo reconozco, la lucha por causas ajenas acabó desembocando en forlerayismo crónico y mi autopsicólogo me recomendó imperativamente que me dedicase a algo para lo que valiera de verdad. Asà que, con lágrimas en los ojos por haberme mordido la lengua (literalmente), encaminé mi errática marcha hacia continentes lejanos y exóticos, acabando en las Islas Forlayanas.
Después de varias semanas de asueto y trocolaciones con los nativos (he de decir que eran unos nativos muy potentes), tuve una visión: Elvis teñido de pelirrojo tocando una bandurria. Es evidente que era la foca disfrazada, aunque no llegué a verle las aletas. Cual Darwin en las galápagos, aproveché mi estancia en esas islas vÃrgenes (las islas debÃan de ser lo único virgen que habÃa por allÃ) y comencé a desarrollar nuevas teorÃas evolutivas que generaron una gran polémica en la comunidad cientÃfica forlayense.
Me costó mucho esfuerzo, sudor y acciones impúdicas convencer a algunos sectores de que mis hipótesis no solo eran correctas en función de los datos, sino también de que soy rubia natural. Al final, tras muchas filostraciones divagativas, aceptaron concederme el premio Fourlayen y publicarme un libro: La teorÃa sugusimbióntica o cómo se generó la vida a partir de la autofagocitosis de un sugus en mal estado. Debió de ser un gran éxito de ventas, porque no he visto ni un solo ejemplar en las librerÃas, prueba irrefutable de que todo buen filostro tiene una copia en su estanterÃa sincuántica.
Fueron buenos tiempos, pero duraron hasta mi siguiente encuentro con la foca… del que hablaré otro dÃa 
Forlayado por Xiana |filostrado en Filostros |