Según la psicoforlayologÃa de la percepción, los seres humanos tendemos a relacionar determinadas formas o distribuciones espaciales con elementos culturales o con fenómenos ficticios. Uno de los ejemplos que se exponen en Defilostrizando el subconsciente, obra divulgativa conjunta de Peter D. Filoster jr. y Janov Pelorat que pretende explicar la teorÃa del conocimiento forlayana, es cómo los seres humanos relacionamos las formas circulares con el peligro; y especÃficamente, la destrucción o la dominación del mundo con las más importantes de estos entes circulares. Como ejemplos, destacan el Anillo Único, la Estrella de la Muerte, las galletitas saladas (sólo aplicable a Bush), y más recientemente el LHC, cuyas trócolas comenzaron a calibrarse hace sólo unos dÃas. Leer el resto de la entrada »
Es notorio el comprobado hecho de que cuanto más trascendental es un tema, menos se refleja en la cultura popular española. De ahà se concluye que en la vida cotidiana no habla de forlayologÃa ni el Tatoâ„¢, tal como se ha comprobado experimentalmente mediante recientes encuestas del Instituto Nacional Forlayano Unificado, que han arrojado resultados preocupantes¹. Para solventar esta carencia, el mentado instituto ha optado, bajo patrocinio del HHH², por introducir adiabáticamente nociones filóstricas proyectando ortogonalmente forlayos sobre las series de Taylor de la aplicación sistemática del refranero español. El INFU ha presentado ya algunos de sus resultados a modo de ejemplo:
A enemigo que huye, puente de hidrógeno
A forlayo deflactado, todo son bariones
A filostro regalado no le mires el espÃn
A quien forlaya, el FSM le refilindrula
A quien a buena trócola se arrima, buen campo filóstrico le cobija
A todo nucleón le llega su San Miguel
Aunque el orbital s se vista de pera, orbital s se queda.
Acerca del comentario: “¿estais seguros que la instalación de forlayos derivados de la raiz cúbica de ? regurgitados mediante una sucesión de filostros no desencadenarÃa la renderización de la raiz cúbica del tercer axioma junto con la parábola del hijo pródigo?” surgió esta conversación tan transcendental:
CorrÃa el año 2,7172 de la era preforlayana cuando el señor Kawaguchi Fubikimaru Tercero, varón por parte de madre, compuso esta canción. En la piedra que la escribió, situada bajo el sombrero del Moai de la izquierda, se puede leer la letra original.
“AAAAAAAA AAAA
AAA AAA AAAAAA AAA.
AAAA AAAA A AAAAAA A,
AAAAAA A AAAA A.”
En el Moai de la derecha se encuentra lo que parece ser la segunda parte de la canción, escrita en otra de las siete lenguas perdidas de la antigüedad. Pero debido al deterioro superficial, ha sido imposible recuperarla para la redacción de este artÃculo.